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Sergio Rodríguez: Otis Redding y la Sinfónica de Macon
![]() Otis Redding Sergio Rodríguez "I got dreams to remember" seguía sonando en mi cabeza al regreso del concierto con los herederos del famoso grupo Otis Redding; que ganó fama nacional dominando los "music charts" a finales de los años sesenta. En el 2004, en mi primera conexión con este grupo acompañándoles con la Sinfónica de Macon- con la que llevo más de una década en los violines, y bajo la batuta del renombrado director Adrian Gnam; http://www.maconsymphony.com/ -descubrí un mundo de la música soul y R & B (rhythm and blues); que no había conocido por estar imbuido en la "música académica". Para nosotros es de mucha alegría poder ser parte de estos enlaces musicales entre músicos clásicos y del mundo pop. El año pasado, por ejemplo, tocamos junto a Olivia Newton John -entre muchos otros conciertos con artistas de este género-. Con sus años encima se veía maravillosamente, como la chiquilla naiveté de la película Grease. Sus canciones me recordaron la juventud de mis años mozos en la sampedrana ciudad de mis amores. ¡Jamás imaginé en mi vida que aquella muchacha de la película Grease -que ví en el Teatro Clámer, de San Pedro- estaría en el mismo escenario conmigo mientras con este violín y la sinfónica le acompañaba las canciones que marcaron toda una época en nuestra juventud! Volviendo con Redding, me quedé asombrado del lleno total del auditorio (sobretodo por un grupo musical al cual yo desconocía). Fue una noche mágica en la que los hijos de Otis Dexter y Redding III –ya unos adultos- abrieron su alma al público y cantaron e improvisaron las canciones de su padre a una audiencia que le seguía recordando y que no lo querían olvidar. En el concierto con grandes esfuerzos seguíamos las partituras de los arreglos para estas canciones; estábamos distraídos moviéndonos con el ritmo de Redding y queríamos tirar los violines por estar un momento en el frenesí del auditorio. Los ensayos fueron en las afueras de Atlanta, cerca de dos horas de viaje en la salida 20 Este, entre la sinfónica de Macon (ahora en sus treintas años de fundación) y el grupo musical Dexter y Otis Redding III con los miembros originales del conjunto de su padre en el Auditorio Rock Eagle de GA; Febrero 24 de este año. La historia de Otis está marcada por el mundo que le rodeaba, nació en el seno de una familia religiosa influenciado por la música de su iglesia; Gospel Music. A temprana edad, según su biografía, participaba en los concursos musicales en su vecindario ganando 5 dólares por competencia - y ganó tantas que ya no aceptaban que participara. Otis comenzaba a triunfar como artista, estaba casado y procreó tres niños, que eran la manzana de sus ojos. Desafortunadamente el destino lo separó de este mundo abruptamente en un trágico accidente aéreo a la flor de sus veintiséis años; dejando inconcluso lo que pudo haber logrado en su vida artística y a sus hijos sin el amor y protección de su carismático padre. Sus canciones fueron un éxito póstumo a su reconocimiento como uno de los mejores cantantes y compositores de canciones de su tiempo. Hoy sus hijos continúan su legado musical y han establecido una casa grabadora en la cual ayudan a sacar a luz a nuevos artistas y además han establecidos programas para la juventud de escasos recursos; su fundación La Gran "O" de Educación Juvenil ayuda a los jóvenes a desarrollar un mejor nivel académico y dirigirlos a tomar las decisiones que enriquezcan sus vidas positivamente. En las prácticas los artistas originales del grupo Redding ya con los años encima, y las cabelleras de plata, tocaban de memoria y con un sentido de libertad y felicidad las canciones de su desaparecido cantante. Sólo podía imaginarme lo orgullosos que se sentían de poder ver a los hijos de Otis llevando la tradicional vena artística de su padre; como si él estuviera con ellos; con la misma energía y vitalidad artística que dejaba en los escenarios. El delgado pianista del conjunto al terminar el ensayo se acercó a la mesa donde estaba el té y las frutas, y no las botellas de Bourbon como tradicionalmente se especula acerca de la vida bohemia de los artistas. Me dijo con una amplia sonrisa que estaba maravillado de tocar junto con una sinfónica "es un honor estar jamming con Uds.", comentó con una genuina humildad a la que le respondí que el honor era en verdad nuestro. En el concierto la audiencia con los ojos cerrados cantaba las canciones de sus ensueños, las parejas abrazadas como la primera vez que bailaron al son de "(Sittin' On) The Dock Of The Bay". Por unas horas el tiempo retrocedió a los días de juventud y fantasías. Cuando los ojos se abrieron el concierto había terminado y la realidad inmediata les decía con una seguridad y felicidad absoluta que su tiempo fue el mejor de sus tiempos... "I got dreams to remember..." Sergio Rodríguez
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