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Crónicas del cine que nos niegan: "Pauline y Paulette"
![]() "Pauline y Paulette", en el país donde hay mas suicidios que nacimientos Por Ariel Torres Funes Hay películas que son sencillas. Otras parecieran serlo, pero no lo son, simplemente son accesibles a la plática de tú a tú con el espectador más variado y neófito que podamos encontrar del lenguaje cinematográfico. ![]() Lieven Debrauwer Es el caso de Pauline y Paulette (2001). Filme realizado bajo la dirección del director belga Lieven Debrauwer (1969). Este es el primer largometraje que Debrauwer filma en su corta carrera –ya que se dedica sobre todo a los cortometrajes, entre los que destaca "Leonie" (1997; ganador del Premio del Jurado al mejor cortometraje en el Festival Internacional de Cine de Cannes). A diferencia de otros directores donde sus óperas primas parecen más ejercicios fílmicos que productos finales, este joven y talentoso realizador nos ofrece un filme bastante maduro, lleno de ternura, con grandes actuaciones, y sobre todo, un material artístico que es producto de una profunda observación social de la Europa actual. Pauline y Paulette es un filme con una trama coherente (de esas unidades temáticas que tanto hacen falta en estos tiempos), donde los mensajes que pretende compartir son claros –eso sí, sin ser obvios. Y consta de un lenguaje fílmico sencillo, de pocos errores. Relata la historia de una familia conformada por cuatro hermanas. Donde la protagonista, Pauline (Dora van der Groen), una señora pueblerina de 66 años, quien sufre retraso mental, se queda a la deriva luego de la muerte de su hermana Martha, quien le había cuidado toda la vida. Al morir Martha, sus otras hermanas, Paulette y Cecile, deben decidir quién cuidará de Pauline. Renuentes a hacerse cargo de esta señora que más parece una niña, Paulette y Cecile se ven sorprendidas al leer el testamento de Martha, quien dejaba claro que si ellas decidían llevar a Pauline a una institución estatal para que se hiciera cargo de ella, éstas no recibirían su parte en la herencia; y Pauline quedaría como única beneficiada (es ahí de donde parte el conflicto dentro del guión). Por su parte, la tierna e inocente amante de las flores, Pauline, desea ir a vivir con su hermana Paulette, a quien admira profundamente. Paulette, una solitaria solterona también sesentera no desea aceptarla en su casa, pues teme perder su privacidad y sus aires de libertad, éstos últimos basados en su carrera como cantante amateur de una opereta. A su vez, Cecile, la hermana menor, sí desea aceptarla; pero las circunstancias de su vida más cosmopolita le prohíben hacerlo. Es la historia de estas tres hermanas que ante estas vicisitudes de la vida encuentran el significado de las relaciones familiares, en contraste a la vida solitaria y depresiva a las que se ven orilladas en una sociedad individualista y poco solidaria. ![]() Pauline y Paulet La película no requiere de más que esta sencilla trama para poner en jaque a las conductas humanas de sus protagonistas, y de un contexto. Dejando claro cuál es la visión del director sobre las relaciones humanas que hoy en día son frecuentes en la moderna Europa occidental y cada vez más frecuentes en países como Honduras, donde hasta la vejez ha perdido su dignidad. Un factor sociológico que llama la atención dentro del filme es el nulo elenco menor de 40 años que se observa en toda la película –sólo un extra menor a esa edad es visto en los 80 minutos que dura Pauline y Paulette. La Bélgica que presenta Debrauwer es la de un país carente de sangre joven. Ésta es una característica esencial dentro del crecimiento económico moderno, que refleja una relación inversa entre el desarrollo y la tasa de natalidad. Bélgica mantiene en reducción su cifra, la que es de 10 nacimientos por cada mil personas. A diferencia por ejemplo de Honduras, que mantiene en crecimiento sus 34 nacimientos por cada mil personas. O sea, aunque parezca absurda la pregunta (pues la respuesta se encuentra dentro de la interrogante), ¿la gente prefiere tener más hijos en un país subdesarrollado como el nuestro, que en un país seguro y "próspero" como el belga, que tiene como promedio 90 delitos por cada mil ciudadanos? (En Honduras un candidato a la Presidencia puede ganar las elecciones con el simple hecho de prometer ideas fantasiosas que hagan soñar la tan ansiada reducción a la inseguridad nacional). Más allá de que un país desarrollado como Bélgica haya controlado los índices de natalidad, esta reducida cifra también denota otras características sociales. Relacionando estas conclusiones con la película, vemos en Pauline y Paulette una sociedad belga fría ante la muerte, poco cálida en relaciones humanas, donde vivir junto a una "retrasada mental" es más un peso o una responsabilidad carcelaria que una comprensión social y humana. El mismo Debrauwer comenta, "siento una carencia en esta cultura de sociedad visual (reflejada en la vida cotidiana) de ternura, de afecto, de atención, de sutileza, de matices, de refinamiento. Estas carencias intento contrarrestarlas personalmente, pero también en las demás personas con las que estoy en contacto. Podemos llorarlo y gritarlo sobre todos los tejados. O podemos simple y tranquilamente, establecer nuevas bases en la mesa de escritura, para después, pasarlas a las cámaras". ![]() Dora van der Groen (Pauline) Elegida en el Festival de Cannes en 2001, este filme belga le hace frente con base en ternura y afecto, a esa Bélgica que tiene más suicidios que nacimientos. El promedio de suicidios en Bélgica es de 19 por cada mil habitantes, recordemos que nacen 10 belgas por cada mil ciudadanos. Pauline es ese personaje inocente y cariñoso que a pesar de sus incapacidades, derrocha comunicación y afecto; lamentablemente inmiscuida en una sociedad rígida donde ponerse de acuerdo ante una tarea humana es cosa difícil. Son de resaltar los trabajos histriónicos que van desfilando dentro de la película; pero sin dudarlo
despunta la actuación de Dora van der Groen, quien encarna el papel de Pauline. Está tan bien actuado
este papel que al ver la película, la legendaria actriz del cine europeo nos hace olvidar que estamos como espectadores
frente a una mujer de más de ochenta años; es más, terminamos de ver la película con la
idea de que acabamos de ver a una "niña" de sesenta y pico de años. En fin, una película que nada tiene de melodramática o sentimentalista; es infinitamente superior a lo que estamos acostumbrados a ver en filmes cuyo personaje principal es un "retrasado mental" -piénsese en un Tom Hanks en Forrest Gump, o un Dustin Hoffman en Rainman, donde ambos protagonistas, a pesar de sus deficiencias mentales, pueden ser condecorados como héroes de guerra en Vietnam o ganar mucho dinero en los casinos, en otras palabras, ser unos "ganadores". A diferencia de éstos, el personaje de Pauline es totalmente verosímil. Pauline y Paulette, un filme sencillo que nos hace pensar sobre las relaciones humanas, y cómo las afectan la frialdad e individualismo en que nos tiene inmerso el sistema. Sin ser un final simplista, feliz (al fin y al cabo, también puede haber finales felices) nos enseña que vivir en conjunto y en colectividad, es insuperable y más redituable humanamente. Y eso se agradece. Ficha técnica:
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