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Música e Identidad
Sergio Rodríguez Sin el arte el desarrollo de un país es imposible. En el caso de la música el arte no refiere necesariamente a la función de entretener o al trillado de que la música es para el alma, la música al igual que las otras áreas del arte son la representación cultural de un pueblo puesto que llega a identificarse con la idiosincrasia de cada individuo o grupo social. En un país como el nuestro, que continuamente es aculturizado por los diferentes medios de comunicación, aprendemos a valorar las cualidades (y calidades) estéticas y creencias de otros países, dentro de un alto porcentaje en detrimento y menosprecio de la nuestra. La identidad nacional ha sido un problema de todas las naciones, sobretodo aquellas en pleno desarrollo. Un país necesita que sus ciudadanos se identifiquen y enorgullezcan de su cultura. Solo el amor a lo nuestro puede llevarnos a trabajar en pro de ese desarrollo.
Tenemos una cultura muy rica que necesitamos conocer y desarrollar, y sobretodo de la cual enorgullecernos. Somos un país de una belleza geográfica maravillosa, de nuestra historia sabemos que venimos de un mosaico diverso de culturas, entre ellas una de los imperios más importantes de la humanidad, los Mayas, nuestros ancestros dignamente lucharon contra la colonización, siglos después nuestros estadistas designaron y lucharon por la Centroamérica de hoy, nuestros ciudadanos en general tienen las características de ser nobles, amables, respetuosos, y perseverantes. En las artes plásticas y literatura siempre hemos luchado por estar a la altura de las otras civilizaciones. Desafortunadamente en nuestra historia no hubo una clase media ni aristocrática que pudiese impulsar la cultura, y hubo pocos líderes que trataron, con más pena que gloria. Debido al complejo entramado de su poca formación ideológica y la ignorancia en que siempre se ha tenido a nuestro pueblo se perpetuó el atraso económico y cultural que todavía hoy repercute en nuestra sociedad. Y qué podemos esperar del Estado, si ni siquiera invierte en la salud y educación. El desarrollo de una sociedad no se da con el enriquecimiento de algunos, ni con la avaricia de acumular bienes en menosprecio del estándar de vida de toda una población. Un país es igual a una orquesta sinfónica, si alguna sección de esta no ejecuta bien no podrá sonar a cabalidad por muy bien que ejecuten las otras secciones. Por consiguiente si en nuestro país no hay oportunidades de movilidad social y se mantiene sometido a nuestros ciudadanos en el letargo de un estado en el cual la democracia funciona para la seguridad de las clases en el poder Honduras no podrá seguir adelante en su proceso de desarrollo y sus ciudadanos vivirán una especie de esclavitud moderna. Si algún día se tiene que juzgar nuestra historia, no serán a los criminales o corruptos quienes tendrán la culpa de nuestro mal destino, sino la clase en el poder que cínicamente -como diría Ortega Y Gasset- no ayudó a impulsar los intereses de todo un pueblo. La música - al igual que las otras áreas del arte - es el mecanismo por el cual se procura la consolidación de nuestra identidad ya que es un arte representativo de nuestro epicentro cultural. No necesariamente tiene que ser dirigido al folklore, sino más bien a su desarrollo estético universal. Edvard Grieg, por ejemplo, aunque estudió composición en Alemania y fue influenciado por las estéticas modernas musicales de otros países de mucha más tradición, luchó por representar a través de su música los elementos culturales de su pueblo, logrando así una música con raíces de su folklore y elevadas a niveles eruditos. Noruega había sido a través de su historia conquistada y aculturizada por Suecia y Dinamarca; hoy, gracias a Grieg y a los escritores nacionalistas y los artistas en general más el apoyo de la clase media y la clase aristocrática lograron después de su independencia en 1905 la consolidación de su identidad nacional. Aunado al desarrollo artístico vino también el económico. Así como Grieg hubo muchos artistas que con pasión plasmaron en sus obras los elementos estéticos de sus orígenes culturales, entre ellos Heitor Villa- Lobos, con sus "Bachianas Brasileiras", Glinka con su opera "A life for the Czar", Smethena, "The Bartered Bride", Borodin, "Prince Igor", Mussorsky, "Boris Godunov". Dentro de este movimiento nacionalista también se encuentran los siguientes compositores: Dvorak, Tchaikovsky, Rubinstein, Janacek, Albeniz, Granados, Manuel de Falla, Sibelius, Elgar, Von Williams, Bartok, Kodaly, Carlos Chávez, H.F. Gilbert, Copland, Leonard Bernstein, Ginasteras, Piazzolla, Orellana etc. Entre nuestros compositores es importante resaltar a Jimena Andonie "Orígenes", Jorge Mejía "A un Héroe", Walterio Galdames "Danzas Mayas", Humberto Cano "Alrededor del Panal", Fernando Raudales "Capricho Latino", Manuel Adalid y Gamero "Una Noche en Honduras", Roberto A. Domínguez "Valsino", Benjamín Acevedo "Palito Verde", Francisco D. Zelaya "Las Américas", Luis Nieto "Joyas Hondureñas", Iván Silva "Potpurrí Hondureño", S. Rodríguez "A Silvia", y Javier Reyes "Serenata para Cuerdas". Buscar elementos de nuestras raíces culturales son importantes en el proceso de nuestra identidad nacional, sin embargo nuestros artistas - y me refiero no sólo a la música sino a todas las áreas del arte- no deben necesariamente concentrarse en lo folklórico, según la teoría de la deconstrucción - aquella que establece científicamente que toda obra es el resultado del entorno cultural a que todo ser humano pertenece- lo que creamos tiene que ver directa o indirectamente con el ambiente cultural que nos rodea. Consecuentemente la obra de nuestros artistas representan nuestra hondureñidad; nuestra identidad nacional. Sergio Rodríguez,
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