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El Mapache en la Iglesia
por J. Yeco / fotografías Jorge León (Concierto en San Juancito)
![]() Estimados amigos de El Mounstruario, les mando este artículo de este grupo Hibriduz que está
super bueno, además que ya pusimos el logo en la página. La primera vez fui escucharlos más precavido que un Mapache, el concierto tuvo lugar en el auditórium
de la Iglesia Gran Comisión y dado que el lugar le da a mi mente secularizada una ojeriza terrible, me
senté esperando el cubetazo usual de dogmas, gemidos, luces que se van apagando, al mismo tiempo que voces
gangosas acompañadas de arpegios suaves que vienen de un teclado fantasma y niebloso, que te invitan a
abandonar este mundo por uno en el que los ángeles, las arpas, la automutilación y autoflagelación
de los sentidos son el deleite narcótico del alma. Para los que no lo saben, Hibriduz es una nueva cosecha de la Escuela Nacional de Música, jóvenes egresados y por egresar que astiban al escenario nacional con criterios y estándares propios de profesionales. Lo que escuché esa noche en ese auditórium, fue un derroche de talento y técnica, Oscar Rossignoli (egresado de la ENM y estudiante de la Carrera de Comunicaciones de UNITEC) se transmutó como siempre, en un ensimismado y virtuosísimo pianista , al cuál, como seguramente coincidaríamos con el maestrísimo señor del Jazz Nacional, Camilo Corea "le falta la redonda entera del mundo por recorrer", el bajista José Antonio Velásquez con desempeño sólido y sin pirotecnias logró asentar toda la carga melódica y armónica del grupo. En cuanto al set de percusión tanto en el área de percusión mayor (Junior Velásquez) y menor (Jonathan Alarcón), hubieron ciertas incongruencias, cosa que es de esperarse en este tipo de música llena de energía, matices y ocurrentes desvaríos; lo he visto y escuchado a niveles increíbles como los del Jam Miami, no digamos a nivel de muchachos aventureros. Lo notable, y es aquí donde comienza el diferencial de este grupo, es que Hibriduz va borrando esa cultura generalizada de solfabeto con un entusiasta trabajo en el que se dispone de las herramientas necesarias para divertirse en el escenario y que definitivamente los conducirá a los grandes escenarios, tales como El Cervantino de México, el Memorial de Brasil, o los grandes festivales de Jazz de Montreal o Francia. Para eso, definitivamente, se necesitará más composición y menos covers; más investigación y menos clichés, más Hibriduz y menos Michelle Camilo; más roce con otros músicos de grandes ligas como Camilo Corea, Guayo Cedeo, Julio Zelaya, Nery Lara, etc; sólo así, este grupo y sus miembros; en colectivo o en solitario lograrán convertir la mal llamada música alternativa de espacios alternativos y públicos alternativos en los sonidos de la identidad nacional. Una colaboración de J. Yeco
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