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Artesanías y artesanos de la palabra: Quilates de cultura

Por Dennis José Durón Dávila

No se sabe con certeza cuando surgieron los cuentos y mucho menos los contadores. De lo que sí se puede dar fe es que desde tiempos muy remotos el hombre ha sabido usar el velo de la ficción como recurso para exagerar realidades, defender virtudes y criticar defectos. Con el transcurso del tiempo esas historias impregnadas de folclore dejaron de ir de boca en boca y se alojaron en la palabra escrita, permitiendo así el deceso lento de la espectacular simbología que hizo crecer el acervo cultural: la Tradición Oral -Literatura Oral que ha jugado un papel importante en la vida de cada habitante.
Nuestro país no está exento de ese proceso y menos de esa maravilla que cada pueblo tiene a mano. Todavía hoy podemos encontrar a esos encantadores de fogatas y de noches de luna, que con inflexiones de la voz, ademanes y gestos en el rostro nos hacen transcurrir en el tiempo, despojarnos de estereotipos impuestos y adquirir con animado án la forma primera de una joya literaria.
Es por esa razón que este artículo, seduciendo lo que se abandona, ha querido presentar una descripción de la importante recopilación de la tradición popular (folclore) de toda Honduras que realizó el Dr. Jesús Aguilar Paz, el libro "Tradiciones y leyendas de Honduras1". Destacaremos, principalmente, el proceso y algunos de los temas que aparecen en el libro que resultó de dicha investigación (fortuita, a fin de cuentas, en un marco muy concreto: el interior del territorio nacional hondureño, mientras delineaba la superficie de su terreno para luego realizar el mapa de Honduras). Dejando evidenciado lo relevante que ha sido este trabajo es valido decir que, a la altura de grandes recopiladores y autores europeos (como Perrault y los hermanos Grimm), Aguilar Paz, su colección de tradiciones orales -cada relato contenido en este libro-, resume los nexos que hay entre los pueblos de Honduras, huellas o voces bajas que se fueron desconstruyendo en el tiempo, pero que a su vez cuentan y trastocan misterios que probable u originalmente eran historias de antiguas sociedades lejanas que no nos pertenecían.

Para conocer un poco del Dr. Jesús Aguilar Paz, diremos que nació en Gualala, Santa Bárbara, el 15 de octubre de 1895. Se graduó de maestro en instrucción primaria en la Escuela Normal de Varones de Tegucigalpa, en 1914. Se desempeñó como Secretario y Sub-director de la Escuela Normal de Occidente en la ciudad de La Esperanza. Recibió el título de Doctor en Química y Farmacia en la Universidad Central de Honduras. Fue Decano de la Facultad de Química y Farmacia, de 1950 a 1953. Estuvo casado con María Eva Cerrato Flores (lo hizo en el año de 1927, en la ciudad colonial de Pespire). También, fue Presidente de la Asociación de Farmacéuticos de Honduras, Delegado para Honduras ante la UNESCO, Diputado al Congreso Nacional, Presidente de la Sociedad de Geografía e Historia de Honduras. En 1969, recibe la orden Ramón Rosa, por sus altos méritos a favor de Honduras. Y el premio Nacional de Ciencias en 1971. Es autor del mapa general de la República de Honduras, para lo cual recorrió el país por su propia cuenta, desde 1915, hasta 1933. En la misma época levantó el croquis de los municipios de la Republica. Ambas obras contienen miles de toponimias de origen indígena. Además fue campesino, pastor de vacas, artesano tejedor de sombreros de palma, bibliotecario, botánico, caficultor, filosofo, historiador, arqueólogo, antropólogo, folclorista, lingüista, literato, poeta, dibujante virtuoso, músico (tocaba el acordeón), construyó una presa en el río Jacaleada, que soportó los huracanes "Francelia" y "Fifí", inventor (inventó un candado de combinación sin llave).

Escribió:

  • Laberintos de Alquimia. Tegucigalpa, 1918.
  • Tradiciones y Leyendas del País. Tegucigalpa, 1931.
  • Flora Nacional. San Salvador, El salvador, 1938.
  • Interpretación Química y Ley Periódica Universal. Tegucigalpa, 1947.
  • Educación Fundamental para Honduras. Tegucigalpa, 1948.
  • El Alfabetísmo en Honduras. Tegucigalpa, 1949.
  • Nueva Escala Estereoscópica de los Elementos.
  • Toponimias y Regionalismos de Honduras. 1970
  • El refranero hondureño. Tegucigalpa.

El Dr. Jesús Aguilar Paz falleció en Tegucigalpa el 26 de junio de 1974 (Su hijo, el Dr. Enrique Aguilar-Paz Cerrato, escribió su biografía con el nombre de "El Alquimista de Gualala", 1995).

 

"TRADICIONES Y LEYENDAS DE HONDURAS"

El Dr. Jesús Aguilar Paz, motivado por la cartografía, mientras levantaba nuestro mapa, desplazándose de un sitio a otro, consigue recorrer el territorio nacional, expedición que le orilla a conversar con ancianos y personas que dominaban las tradiciones de cada sitio que visitaba. Este libro surge de esas charlas, pero antes de ser publicado su texto original, el Dr. lo envió al concurso Nacional de 1930, en la rama de folclor, decisión que le hizo obtener el primer premio, comprometiendo a los organizadores a su publicación -Convenio que no se cumplió.
La obra fue revisada y aumentada dos años antes de su muerte.

El Dr. Jesús Aguilar P., con una actitud crítica, decía odiar la indolencia de nuestro pueblo a sus tradiciones. Era poseedor de un nacionalismo hondureño posesivo y este libro, es un leve ejemplo de ello.
En esa época, los estudios etnográficos apenas comenzaban, el por qué de la pobreza de la heredad legendaria de las tradiciones era desconocido por Aguilar Paz, y había muchas dudas en relación al nombre y origen de las regiones, aunque ciertas toponimias se notaban en unos pueblos y otros, dejando la posibilidad que habían sido conquistados entre sí.
Según su juicio, Aguilar Paz, menciona dos motivos por los cuales es probable se haya dado el olvido de la tradición:

  1. "(...) las invasiones desastrosas, de seguro las consumadas por tribus caribises, chichimecas o vernáculas, como la de los Lencas. Siendo estas corrientes migratorias tan primitivas y salvajes, es de creerse que carecieran de los frutos de la leyenda. Quiero decir, por ejemplo, que los chichimecas eran tan rústicos, como su nombre lo indica, que su época literaria recordativa y folclórica, fue posterior, cuando se inició su engrandecimiento en las orillas del lago Pátzcuaro, en México, lo que quiere decir que sus tribus disgregadas, estaban en un lamentable estado de atraso, sea que ellas hayan pasado por este país o que posteriormente hayan venido en son de conquista, lo que no es remoto, debido a las persistentes trazas filológicas, que he encontrado (...). Esto nos es más que una simple conjetura."
  2. "Las incursiones de los salvajes zambos, hicieron mucho mal al orden colonial y varios pueblos se destruyeron por esa causa y se alejaron hacia el interior, donde la presencia de las autoridades era mayor garantía para sus vidas y propiedades."

Y con respecto a la leyenda dice:

"(...) para que la leyenda, la fábula y la tradición puedan brotar y conservarse, luciendo sus galas hiperbólicas, forzoso es que el ambiente natural y social, les formen un nido confortable; entonces con kilates de una cultura superior, surge el simbolismo trascendente o religioso y las deidades, en el cielo de lejanas teogonías, tejen el delicioso velo de la leyenda."

"Tradiciones y Leyendas de Honduras", más que resumir relatos y comentarios sobre la tradición, registra razones proverbiales y famosas de un país con el rostro de cada uno de sus ciudadanos.
El libro contiene geografía y antropología, descripciones de minas y tesoros escondidos, canciones de infancia y de amor, coplas, bombas, poesías populares, adivinanzas y hasta el azoro de cuentos sobrenaturales.

Según Francisco Salvador (15 de octubre de 1989 -día que se finalizó el prólogo-):

"(...) junto con el Mapa de Honduras y la Flora Tradicional, "Tradiciones y Leyendas de Honduras", constituye el triangulo -del monumento que Aguilar Paz deja a nuestra identidad y cultura (...)".

El Dr. Aguilar Paz quiso proyectar en papel lo que se le había transmitido en palabras. Logró una colección no basada en el total del origen de nuestras "tradiciones", sino en lo poco que nos queda, pues conociendo lo blanda que es nuestra memoria, el escaso interés demostrado hasta ese momento y las diferentes circunstancias que provocaron fueran desapareciendo en el tiempo, se consiguió este libro, un catálogo, pudiera pensarse que en algunos casos falto de referentes veraces, pero cargado de emotividad individual, concepciones peculiares, experiencias sensibles y moderadas reconstrucciones. Voces suficientes que nos hacen revivir, aunque sea en un minuto, el miedo, la carcajada, la picardía, el peso moral y la espiritualidad que nos hizo vibrar alguna vez, de niños o, de correr con suerte, hace pocos días, meses o años.

 

FORMA

En este país predominantemente oral, "Tradiciones y Leyendas de Honduras" suma, recrea y expone de manera directa, historias de la historia, donde también interviene la geografía, la iglesia, el cancionero, las costumbres, la poesía, la leyenda y el cuento sobrenatural, todo fraccionado en relatos cortos que acaban por enriquecer y consagrar el origen nacional, la base de la memoria colectiva de esta tierra.
Se desconoce el método que utilizó el Dr. Aguilar paz para recopilar este libro, la cantidad de informantes -que se cree fueron muchos-, las condiciones, las horas. Pero lo que sí está claro es la técnica con que se incorporó a la narrativa oral-escrita contemporánea, historias, según se entiende, de su propia apreciación, que constituyen una valiosa prueba del mundo frecuente y de los sucesos cotidianos.
No hablaremos de todas las partes pero sí de algunas que son interesantes y que se hacen notar por si solas (las que no necesariamente son conocidas por todos en Honduras), ya sea por ser símbolos culturales o por el carácter enigmático que ha convertido a cada miembro de su sociedad en emisores del mensaje comunicativo.

A- Tradición Histórica

Ésta es la primera parte del libro, la que se centra en el arte de enseñar, propiamente: instruir. Nos adentra en el estudio de la historia de Honduras, en los distintos nombres que han cubierto el territorio de lo que hoy es esta republica.
Apoyándose en historiógrafos como el Dr. Alberto Membreño o el costarricense Peralta (del cual, en su obra, sólo aparece su apellido), el Dr. Aguilar Paz hace mención del nombre: Hueymollan, traducido a: "gran mercado de comidas condimentadas con chile", o yéndonos a la más propia traducción: Guaymura, nombre de la región vecina al puerto de Trujillo.
También se hace alusión a Higuera o Higueras, uno de los viejos nombres con que fue bautizada esta tierra. Y a la celebre frase que según Aguilar Paz no la dijo Colon sino unos marineros que buscaban a Cortés en Trujillo: "Gracias a Dios que hemos salido de estas honduras", por lo quebrado del terreno.

B- Brujería y superstición

Esta es una parte que comúnmente, en cualquier lugar, es muy elegida por los transmisores (contadores) debido a la inquietud de los receptores (oyentes). En ella se alude a los mensajes inevitablemente confrontados con lo esotérico (para establecer -"indirectamente"- reglas y evitar conductas deplorables -dentro de su sociedad-, también, como un servicio médico, o simplemente para agradar el momento en una reunión): ritos, santería y brujería, las transformaciones antropomórficas, los pactos con el diablo y los seres míticos como el duende.
Como ejemplo de ritos podemos mencionar la prueba de La Tapúa: ciencia secreta de los Jicaques, grupo étnico extendido desde las montañas de Chasnigua, en el departamento de Cortés, Valle de Sula, Montañas de Mico Quemado y Nombre de Dios, la Costa Atlántica, Valles de Ocomán y Yoro, hasta la cuenca del Yaguala, ya en Olancho. No son todos los Jicaques que conocen este ritual, pues "se necesita mucho valor para llevarlo acabo" -se transmite de padre a hijo. Por medio de La Tapúa se saben las cosas por venir y se ve a la distancia. Consiste en dos cuerdas de pita, con unos nudillos, con los cuales juega el entendido, reza algunas oraciones y nombra a Marotaz -en dialecto jicaque, o sea el Diablo. Al cabo de algunos minutos, el de la prueba dice: "mira ya lo que deseas" formando dos gazas con las pitas o cordones, como ojos, y se pide a los interesados que hagan sus preguntas.

C- Costumbres populares

A esta parte le corresponden los hábitos establecidos por la Tradición Oral, que han adquirido mucha fuerza con los años, formando el carácter distintivo de una nación, un pueblo y las personas que habitan en estos lugares. Dentro de estos podemos encontrar a los famosos Guancascos2 (encuentros de santos) y a los bailes de fiestas patronales.
Una danza que aparece dentro de esta parte es la Danza de la Serpiente. En tiempos pasados se afirmaba que Gil Gonzáles Dávila vino a estas tierras y se acercó a los Valles de Olancho y Jamastrán y encontró unas tribus que usaban extraños ritos, entre otros una danza llamada Danza de la Culebra (o de la Serpiente), la que llamó mucho la atención de los conquistadores. En el momento de esta recopilación, y por supuesto hasta hoy, la danza se ha perdido, no puede reconstruirse. Entonces, ¿por qué presentó algo que no puede describirse?, porque lo interesante de este apartado no es en sí la danza, sino el hecho que, como todo folclorista (folclorólogo), el Dr. Aguilar Paz se muestra apesarado en su reseña, pues le lastima que no quede huella de dicho hábito. Y la otra razón, aún más interesante, es que esta danza no se conserva por tradición, se perdió la costumbre de ella.

Para finalizar, el Dr. Aguilar Paz se nutre de las voces (información incomunicada), raíces inexplicables, atiborradas de simbolismo, de otras generaciones que aún se conservan en este presente que fue su futuro, lo que representa nuestra cultura popular. Logra estrecharlas con la literatura escrita en sus canciones, coplas, leyendas, fabulas, relatos, ritos, bailes, y los reproduce, pero esta vez colmados de literariedad. Sin dejar de lado el espacio y tiempo que les ha permitido por generaciones seguir vivos.

NOTA: La literatura oral más que una consecuencia es un resultado favorable y enriquecedor a nuestra historia, por su contribución a la tradición oral. Lo que a fin de cuentas es un testimonio de tierra y de cultura, el eco de una voz de generaciones de antaño.
Cada rito, cada anécdota, cada costumbre, nos viste y le pertenece a la literatura indígena, donde ésta, más que un filtro o catalizador, es un puente que nos conduce al conocimiento y a la responsabilidad de aceptar y mantener vivo nuestro pasado.

1 Aguilar Paz, Jesús. Tradiciones y Leyendas de Honduras. Tegucigalpa, Honduras: Editora Museo del hombre hondureño. 1972.
2 Guancascos: celebración de visitas recíprocas de imágenes patronales, entre dos pueblos vecinos, el día de sus respectivas fiestas patronales -Anne Chapman.

 

Por Dennis José Durón Dávila; escritor del libro "Mundo ininterrumpido", de Editorial Roca en el Aire; estudiante del tercer año de la carrera de Letras en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
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