Crítica literaria: "El Jaguar y La Luna"
Por Dennis José Durón Dávila
A veces ocurre que se soporta bien la poesía,
es posible ajustarse al modo en que el artista se desarrolla, sugiere ideas y resulta estar fuera de lo que se
considera común. Explorar las palabras de aquel desconocido como si se quisiera ver lo que lleva adentro,
como si se fuera él con deseos de apropiarse de su imaginario para tragarlo todo de una vez. Pero lastimosamente,
esos momentos de relevante intensidad, que surgen con la premura del flujo temporal, son escasos. Y a fin de
cuentas que bueno es eso, porque si algo se tiene que agradecer es que el grado de subdesarrollo artístico
de este país nos ha enseñado a eliminar la diferencia de los gustos en la mediocre hondureñidad
de un corro de poemas "contemporáneos" que son tan dudosos como la idea misma del talento nacional.
La prueba de ello es la escasez de lo sublime, producto de una tendencia mediocre en la interpretación
de la evolucionada e imitada composición poética. Arquitectura que algunos inconcientes noveles
poetas hondureños hielan y alejan poco a poco de la sustancia y la forma, porque irrespetuosa y malamente,
en muchos de los casos, rechazan la calculada poética tradicional y pretenden cobijarse en la poesía
libre. Hecho que probablemente ocurre por dos razones: la primera; porque ignoran que esta última no carece
de ritmo, musicalidad, movimiento y prudencia en las novedades y por ende creen que "es fácil hacerla";
y una segunda, también por desconocimiento, que el poema es el lenguaje en su forma más pura y no
un almacén de palabras sin asunto que jamás engendran significaciones, o dicho de otra forma: una
explosión de palabras distorsionadas que se vuelven un acto flotante, una sombra espesa, donde penosamente
las palabras nunca tienen el peso de las cosas. Increíbles incomprensiones que surgen en el arrebato por
figurar o porque alguna mañana se despertaron creyendo que eran algún Dios.
Ante tal atropello, es necesario tener en cuenta la exigencia
personal. Como lector, no queda otra que desarraigarse de la proliferación de obras que no se concretan
en una visión coherente (objetos compulsivos e ínfimos en sustancia) sin dejar, por supuesto, de
hacer lecturas desinteresadas que puedan presentar el libro que tal vez llegará a ser el mejor libro
que se ha leído, el que remita a propuestas genuinas y principios sólidos. Y como "creadores",
aprender a no rezagarse en su generación para entender cómo surgió lo que hoy pretenden hacer.
Sé que encontraré una alta oposición a este enfoque de lo que hoy se cree es un "producto"
de poesía, detalle que no me extraña porque deben estar en oposición, ya que como dice Todorov:
"lo estático y lo dinámico forman obligatoriamente una oposición".
Por ventura, la historia literaria centroamericana nos
ha regalado muchos ejemplos de poesía de alta calidad. He aquí algunos: en Guatemala: Luís
Cardoza y Aragón; a quien se ha posicionado en un espacio igual de importante que el de Asturias. Y otro,
César Brañas; escritor de elegías y novelas artísticas. En Honduras: podemos hablar
de Claudio Barrera (Con obras de tono político), Jacobo Cárcamo (Liberado del metro), Alejandro
Valladares y Daniel Laínez. En El salvador: Claudia Lars y Alfredo Espino. En Nicaragua: Rubén
Darío (seudónimo de Félix Rubén García Sarmiento (1867-1916), poeta, periodista
y diplomático, considerado el fundador del modernismo), Ernesto Cardenal (1925-, poeta y político),
José Coronel Urtecho (poeta, ensayista y narrador), Manolo Cuadra y Pablo Antonio Cuadra. En Costa Rica:
Alfonso Ulloa Zamora, Manuel Picado Chacón y Gonzalo Dobles. Y en Panamá: Lucas Bárcena,
Demetrio Herrera Sevillano y Moisés Castillo1.
Elijamos, para dar un paso más, uno de ellos. El
caso de un excelente poeta nicaragüense, Pablo Antonio Cuadra2 (PAC),
poeta de fortalecido espíritu nacionalista, hombre de vastísimas lecturas, con una obra de impersonal
sencillez y antisolemnidad, que confrontaba al Modernismo y que proponía crear una poesía inédita
que rompiera con la tradición literaria, esperando penetrar, y no reservándose el derecho de advertir,
el pasado primordial de lo natural, valoración de lo indígena y de la tierra, mitos, forma y tema.
En la primera mitad del siglo XX, como mecanismo de la
intuición poética, surge un movimiento literario renovado, el que se desarrolló tanto en
Europa como en América: el Vanguardismo.
La acepción de la palabra Vanguardia, en primer
término, pertenece al lenguaje militar. En Francia comenzó a usarse aplicada a la política
entre los socialistas utópicos hasta que adquirió, con Karl Marx y Friedric Engels, el sentido
de minoría esclarecida encargada de conducir la revolución. Posteriormente se desarrolló
el concepto entre los movimientos artísticos que se proponían romper con las convenciones estéticas
vigentes, movimientos que no se entiende por qué surgen en ciertos momentos generacionales. Estas experiencias
artísticas buscaban respuestas diferentes en un contexto de crisis espiritual.
Y la nueva expresión poética, esa curiosa
intuición, sale al encuentro de un desconocido país americano (el que tenía únicamente
rostro del gran "monstruo" llamado Rubén Darío, en el centro del serpenteante continente):
Nicaragua, hacia 1929, cuando vuelve a llegar al poder el liberalismo en esta tierra y cuando se consolidan los
grupos fuertes, económicamente tradicionales.
El primer paso lo dio José Coronel Urtecho (1906-1994),
el que hacía poco había descubierto lo que llamaba "nueva poesía", en San Francisco, California.
Cuadra le seguiría con una obra poética
de alta categoría, manteniendo a lo largo de lo que duró su vida un refinado lirismo y profundidad
humana, en pro de la interpretación y estudio de lo nicaragüense, conciencia de la historia patria,
de las expresiones culturales y del entendimiento de su realidad -Es importante decir que debido a esta renovación
de su arte el escritor (el que sea) se vuelve protagonista y su obra comercializada. Sólo porque estos
renovadores poetas se preocuparan por lo que representaba ser nicaragüense no significa que este tópico
no haya estado presente en la obra de los poetas anteriores (recordemos el soneto "Damiana" de Ramón
Sáenz Morales), pero éstos (especialmente Cortés, Pallais y de la Selva), influenciados
por el universalismo Darío.
He aquí una de las obras más importantes
de Pablo (con el que obtuvo el premio Centroamericano de poesía "Rubén Darío"
en 1959 y que fue traducido al Ingles por el poeta Thomas Merton): "El Jaguar y La Luna"3.
El que es un libro nicaragüense y pre nicaragüense, donde Cuadra consigue resultados sorprendentes
al conjugar la cerámica aborigen de Nicaragua con las palabras que la lengua no ha podido callar y que
ha venido diciendo en náhuatl4 y en español (o sea, en nicaragüense),
por miles de años.
"EL JAGUAR Y LA LUNA", es un libro con un espíritu
expansivo, impulsivo y variante, conciente de su viaje hacia un paisaje interior, y donde, Cuadra, se traspone
como "chamán", creador y escultor de una revelación y ruptura estilística; como
ordenador de lo sobrenatural o la evolución científica, sensual y psicológica simbología
mesoamericana; y como alguien que sueña embriagado de nostalgia, pero no en una forma cursi o romántica,
más bien, al paso del tiempo, reconociendo el pasado de las raíces y tradiciones en el presente
que aún camina por ahí, "en si mismo", indígenas que fueron y que siguen siendo.
PAC cree, y nos induce a creer, que debe haber una relación
entre la cerámica y el poema. A través de su capacidad creativa pone al objeto en movimiento, lo
anima a través de la palabra escrita, objetos que ya para los indígenas estaban vivos en términos
espirituales: el hombre, los animales, el sol y la luna, y permite que su cerámica (una hoja de papel)
sea una serie de proyecciones que, en lo sobrio de sus líneas, estimulando la imaginación, se fracciona
hasta llegar al signo, a lo esencial del objeto. Aprende a forjar relaciones bio-céntricas a través
de la asimilación de los diseños de la cerámica precolombina de los Náhuatls y Chorotegas,
aunque también de ciertos rasgos del arte de la cultura Maya, para caracterizar el mundo contemporáneo
con sus tiranos sanguinarios, sus paisajes contaminados, y también nuestras inquietudes existenciales
actuales, tal como si fuéramos nosotros, seres de este siglo, los que apareciéramos pintados en
la cerámica indígena que configura la naturaleza de "El Jaguar y La Luna".
Para ejemplo del libro podemos mencionar algunos poemas:
"Una nueva cerámica india", "Escrito sobre una flor azul", "Vaso con jaguar para
el brindis", "El mundo es un redondo plato de barro", "Poema en la noche de aniversario de
dos amantes", "Urna nahoa para una mujer" y "Urna con perfil político". En este
último poema -el que existe como objeto poseedor de otros- cada uno de los elementos además de
poseer vida está regido por una fuerza creadora que define su destino, fuerza que sólo tiene control
de la cerámica en la que ha asignado, luego de evocarlo, al objeto real: El caudillo es silencioso / (dibujo
su rostro silencioso). / El caudillo es poderoso / (dibujo su mano fuerte). / El caudillo es el jefe de los hombres
armados / (dibujo las calaveras de los hombres muertos).//
La belleza de Cuadra radica en un espíritu nacionalista,
en el interés por rescatar lo verdaderamente nicaragüense, ahondando en la cultura popular para recobrar
todo lo valioso que en ella había, y deshacerse de lo foráneo y de la importación esnobista.
Esto implica la concepción de que lo valioso está contenido en lo perteneciente, y en que el verdadero
perfil de la Patria debe buscarse en sus gentes y sus tradiciones, en sus cantos ancestrales y en su naturaleza.
Es así, en su voz, de un estilo cotidiano, trascendental, nuevo e insurrecto, que expresa en su Ars Poética5:
Volver es necesario
a la fuente del canto: encontrar la poesía de las cosas corrientes,
cantar para cualquiera
con el tono ordinario/ que se usa en el amor,
que sonría entendida la Juana cocinera
o que llore abatida si es un verso de llanto
y que el canto no extrañe a la luz del comal;
que lo pueda en su trabajo decir el jornalero,
que lo cante el guitarrero
y luego lo repita el vaquero en el corral...
La Vanguardia nicaragüense significó una
evolución, una restauración de la palabra en la que, al recogerla y remacharla, más que
desvirtuar los altos niveles en la obra de sus antecesores, encontramos la realidad misma, una nueva vitalidad
poética. Porque como todo postulado no necesita de pruebas ni de ridículas poses; ya que su vigor
inalterable puede ser medido por los efectos que obtiene cuando se le acepta. "Yo explico breve: Nuestro
movimiento (Movimiento de Vanguardia que llamamos) es dinámico por dos fuerzas. Una: Nacionalizar. Dos:
Hacer un empuje de reacción contra las roídas rutas del siglo XIX. Mostrar una literatura nueva
(ya mundial). Regar su semilla." Pablo Antonio Cuadra.
Para finalizar, nos preocupa sobremanera que en Honduras,
hoy, se carezca de grupos con ánimo para desarrollar ese ritual de letras que conlleven a un movimiento
"dinámico". Pero es justo aceptar que a algunos noveles poetas se les puede ubicar en sociedades,
las que lamentablemente, en su gran mayoría, no son otra cosa que cadenas superficiales donde probablemente
la única intención sea la posición y distribución mercantil de su conjunto de figuras
pintadas, que al final, intolerablemente, se suprimen en el espacio mismo de la palabra. Por supuesto que no
toda la poesía "de hoy" hondureña es así, o entra en la categoría de insustancial.
También podemos encontrar a muchos poetas con una obra funcional y animosa, faltos de opciones, sí,
pero con la suficiente libertad de movimiento en su testimonio y en la probidad que lo afirma. Sin embargo, repito,
es evidente que su discurso describe una franca falta de interrelación generacional, recordemos que el
compromiso de escribir no es únicamente consigo mismo, sino, también, con nuestra época,
con su época.
1 Imbert, Enrique Anderson. Historia de la literatura hispanoamericana II.
Fondo de Cultura Económica. D. F., México (1954).
2 Pablo Antonio Cuadra, escritor nicaragüense que ejerció el
periodismo y la docencia universitaria y desempeñó cargos políticos y diplomáticos,
nació en Managua, Nicaragua, el 4 de noviembre de 1912. Hijo del Dr. Carlos Cuadra Pasos y de doña
Mercedes Cardenal. PAC -como habría de firmar sus numerosos escritos- heredó las cualidades intelectuales
de su padre, uno de los más destacados historiadores de Nicaragua.
3 Cuadra, Pablo Antonio. Obra poética completa, Libro Libre. San José, Costa Rica.
4 Lengua de la América hispánica y que procede de los pueblos
precolombinos. El náhuatl ha contribuido -y sigue contribuyendo- al español de América,
principalmente con léxico. Por ejemplo: aguacate (de yeca-tl), cacaquate (de tlal-cacaua-tl: 'tierra cacao'),
cacao (de cacaua-tl), camote (de camo-tl), coyote (de coyo-tl), chile, 'ají' (de chi-li, 'rojo'), chocolate
(de chocola-tl), mole, 'salsa' (de mol-li), tamal, 'empanada de maíz' (de tamal-li), tiza (de tiza-tl),
tomate (de toma-tl), zopilote (de tzopilo-tl).
5 White, F. Steven. El mundo más humano en la poesía de Pablo
Antonio Cuadra. Un estudio Ecocrítico. Asociación Pablo Antonio Cuadra. Multimpresos nicaragüenses.
Dennis José Durón Dávila ();
escritor del libro "Mundo ininterrumpido", de Editorial Roca en el Aire; estudiante del tercer año
de la carrera de Letras en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
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