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Crítica literaria: Eunice Odio (el mito costarricense)
![]() Por Dennis José Durón Dávila En soledad, lejos de los desvaríos de las dimensiones científicas, almas razonables sueñan del
mismo modo. Aunque atemporal, esa alma humana vive más intensamente cuando el arte se conecta y se hace más
viviente. "Y yo aquí solísima en esta casa, sin hablar
(más que de vez en cuando con las cosas: el reloj, las flores, las calabacitas, que son hermosas por fuera y divinas por dentro, etc.), durante días y días, con ninguna alma viviente."1 Eunice Odio. Esta reseña será un breve retrato de su faceta narrativa que tomará en cuenta no solamente al denominado, por sus amigos, "mito", sino... también a la escritora conciente de su responsabilidad con la palabra, y a la luchadora y crítica que no temía defender sus posiciones en asuntos literarios y políticos. Para esto último tendremos como recurso algunos comentarios de ciertos conocidos y críticos que nos revelarán su personalidad compleja y contradictoria, siempre alerta y polémica, y sobre todo conciente de su posición vulnerable dentro de la sociedad patriarcal y conservadora de su tiempo. Eunice Odio declaraba haber nacido en San José de Costa Rica en 19222. Los que le conocieron dicen que desde muy niña mostró dotes de gran inteligencia: se aburría en la escuela y leía a hurtadillas todo lo que caía en sus manos (y que acostumbraba deambular sola por las calles de San José, libertad que le producía gran placer). Iniciando los cuarenta ya se leían sus poemas por la radio, bajo el seudónimo: Catalina Mariel. El
28 de mayo de 1939 contrae nupcias con el Lic. Enrique Coto Conde, de quien se divorciaría dos años después.
A partir de 1945 publicó en Repertorio Americano y en varios diarios nacionales. Ganó en 1947
el premio Centroamericano de poesía "15 de septiembre" con su libro Los Elementos Terrestres.
En 1948 decidió vivir
en Guatemala y adoptar esta ciudadanía3. En 1953, publicó en Argentina
su libro Zona en Territorio del Alba, el cual fue escogido para representar a Centroamérica en la colección
Brigadas líricas. Vivió en México a partir de 1955, donde trabajó en periodismo cultural,
como crítica de arte y haciendo traducciones del inglés. En 1956 sufre dos grandes pérdidas: fallece
su padre, don Aniceto Odio, y en sus brazos, su amiga entrañable, Yolanda Oreamuno. Su libro más maduro
es El Tránsito de Fuego, el que fue editado en El Salvador en 1957. Vivió en los Estados Unidos
de 1959 a 1962, en este último año regresa a México, se hace ciudadana mexicana y nuevamente trabaja
en periodismo cultural y como critica de arte, también cultiva diversos subgéneros de la prosa, como
cuentos, ensayos, panfletos, reseñas y epístolas. Publica dos cuentos: Había una vez un hombre
y El rastro de la mariposa en 1966, este último publicado en Zona Franca (en 1968). Eunice Odio, como poeta y narradora, marcó en su país la transición entre el realismo y el vanguardismo,
especialmente dentro de la corriente surrealista, aunque ella definía su obra como una superestructura, absolutamente
lejana de lo automático. En su obra la realidad aparece fragmentada y se presenta con exuberantes imágenes
analíticas, a veces irracionales, que aunque físicamente se encuentren muy lejos, se funden en el poema
con el entorno. Su obra concede un importante espacio a lo onírico, a la introspección, al mundo del
subconsciente, desde un sentido poético más que sensible.
Eunice Odio, se enfocó a la creación, principalmente, de poesía. Sin embargo, según se ha mencionado antes, cultivó otros sub géneros de la prosa, como ser el ensayo, el artículo, el cuento, etc. Este artículo no analiza una obra completa, únicamente resumirá lo referente a un cuento, tomando en consideración que, según la obra con la que se trabajó, y los datos que brindó la investigación, sólo se encontraron dos de ellos: Había una vez un hombre y El rastro de la mariposa. De ambos se escogió, para el análisis, el primero: Había una vez un hombre "El concepto de ser es indefinible" -propone Heidegger-, más aún, si no conocemos sus funciones
y sus motivos, el ser no puede concebirse con ligereza5. "Había una vez un hombre que será... Eso hasta yo sé que no está bien. Lo
correcto habría sido decir había una vez un hombre que fue... Se tocó la cabeza una vez más. (...) no importa que "había una vez un hombre que será"... (...) Un hombre que será ¿qué?, por qué no podré recordar la palabra, eso que iba a ser el hombre?". Para responder las incógnitas del ser, Eunice Odio construye un sujeto aislado, un fenómeno del ser
en el mundo, y demuestra ante nuestros ojos, lo físico y lo psíquico, con derecho o sin derecho a probar
esta su realidad. "Pedro se puso los pantalones que siempre le habían venido grandes. Le fue imposible dejar de ver que hoy le venían más grandes (grandísimos) que nunca (...) y sin embargo eran los mismos pantalones de siempre y él era el mismo él, o Pedro o lo que fuera". La narración posee un lenguaje preciso, descriptivo y minucioso, donde sus imágenes son nítidas. Pese a ser un tanto difícil, el cuento nunca induce a interpretaciones absurdas. Y en efecto, su intención es provocar un viaje de sentidos y lo logra. En resumen, "Había una vez un hombre", es un croquis motivador, en el que su creadora nos permite conocer a un personaje arrancado de nuestro cotidiano urbanismo mitológico para entender la invocación del interior, su esencia, y su metamorfosis de sueño (fenomenalidad que puede decolorar, atenuar, borrar). La obra de Eunice Odio, más que angustia, es la conducción, la reflexión del ser humano que se enfrenta con la certeza de la "muerte" del "ser" para luego renacer en otro, -¿desterrando recuerdos?- donde sólo gracias a esto el ser humano puede aprehender el verdadero sentido de la libertad.
1 Von Mayer, Peggy –editora- (1996). Eunice Odio, "Carta 15",
Obras completas I. San José, Costa Rica: Editorial de la Universidad de Costa Rica: Editorial de la Universidad
Nacional. Pag. 361
Por Dennis José Durón Dávila; escritor del libro "Mundo
ininterrumpido", de Editorial Roca en el Aire; estudiante del tercer año de la carrera de Letras en la
Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
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