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Almas de la media noche
o, más de lo mismo, sólo que peor Salgamos esto de entrada: SABEMOS que es difícil hacer una película en Honduras, sabemos que el medio es complicado, sabemos que hay mucho mérito en que gente tenga un proyecto ambicioso y lo lleve a cabo. Por todo esto, felicitaciones a Fanconi y su equipo. Su película es realmente un logro de gestión, planificación y uso de recursos. DICHO ESO, nos obligamos a rentar nuevamente Almas de la Media Noche para verla y hacer una crítica de cine. Pensamos que es necesaria una crítica en la que se tome en cuenta los aspectos realmente cinematográficos de la obra, y no solamente lo bueno del "esfuerzo hondureño" que, en su momento, fue lo único que se atrevieron a mencionar las personas que escribieron algo sobre Almas de la Media Noche. En principio, nos vuelve a impresionar lo bien logrado de muchos aspectos técnicos de la película -aunque el uso de cámara sea de receta y nada imaginativo; no hay arte ahí, pero funciona-. Tiene un sonido regular, lo que es importante pues técnicamente el sonido es uno de los mayores problemas que enfrentan quienes hacen cine en nuestro país. La música a cargo de Jorge Gustavo Mejía es competente. El esfuerzo en la construcción de los sets encomendado a Sandra de Estrada es admirable, aunque ingenuo. Donde la película realmente se cae, sin embargo, es en el GUION, en la ACTUACIÓN, en la DIRECCIÓN y en su absoluta ignorancia, falta de respeto (intencional o no), y caricaturización de nuestro país y su historia, además de tratarse de un esfuerzo de género agotado que se repite e imita siguiendo la receta al 100%, solo que peor. El género de "Horror adolescente" o "Teen slasher" (como se le conoce en Hollywood) nace propiamente en la década de los 80, con películas de excelente calidad como "Halloween", de John Carpenter, y otras de menor calidad como "Friday the 13th" ("Martes 13" se le llamó en español, por motivos que nunca entenderé). Estas películas seguían una receta simplista: grupo de jóvenes SIN supervisión adulta, se juntan, usan drogas, tienen sexo y mueren horriblemente mutilados por algún mousntruo/asesinoenserie/virus/loquesea imparable. El género nació con una especie de puritanismo hipócrita: reflejaba el retroceso cultural conservador que se vivía a nivel político en los 80 en Estados Unidos (¡Reagan!); y al mismo tiempo ofrecía liberales cantidades de desnudo y contenido sexual para complacer al gran público norteamericano. La gran cantidad de imitaciones, cada una peor que la otra, y la decisión de sacar agua de las piedras produciendo secuela tras secuela de las ya mencionadas franquicias agotó inevitablemente al género, que con la excepción notable de la primera "Pesadilla en la Calle del Infierno", de Wes Craven, se encontraba a finales de los 80 sobreviviendo con respiradero y produciendo, directo para el mercado de video, basura tras basura. En los 90, el género renace pero como una burla contra sí mismo. La inteligente "Scream", de Wes Craven repetía los clichés y convencionalismos pasados pero guiñándole el ojo a la audiencia, con un cierto sentido del humor sobre sí mismo. Este es el género que imita el novel director, Juan Carlos Fanconi y la productora Sigmavision Films. Pero donde gente como Craven entendió que el género sólo podía sobrevivir (unos cuantos años más) como parodia de sí mismo, Fanconi lo toma mortalmente en serio, dedicándose con entusiasmo a repetir, solo que con mucho menos arte, las recetas harto conocidas. La actuación (o falta de) en la película merece un par de renglones. En general, viendo Almas de la Media Noche, uno queda con la sospecha de estar viendo el casting para alguna telenovela venezolana, en la que los actores y actrices principales Juan Fernando Lobo, Reynaldo Melara, Víctor Manuel Pineda y acompañantes se dedican con entusiasmo a hacerla de niños ricos ignorantes y fresas a los que no les interesa en lo absoluto la vida más allá de las discotecas, el ultimo carro de lujo o el pisto que les da papi. Es decir, no hay actuación. Es aun mayor el crimen que comete el director al desperdiciar totalmente a BUENOS actores como Mario Jaén o Felipe Acosta (lo mejor de la película) con partes pequeñas, mal escritas y peor dirigidas, que les deja poco que hacer. El guión, por otro lado, acreditado al director Carlos Fanconi, confunde por lo infantil y por la pereza intelectual -casi rigor mortis- con que está escrito. La historia va más o menos así: el profesor Zola deja una asignación para los estudiantes de periodismo (Juan Fernando Lobo y sus amigos, más interesados en chavas, cerveza y fiestas que en los estudios) que consiste en estudiar una vieja "leyenda lenca". Para esto el grupo de jóvenes y sus novias (que sólo cumplen función decorativa en la película, excepto cuando se sobreactúan, en cuyo caso la función es la de hacer el ridículo, acento colombiano incluido), viajan a un misterioso pueblo en el que se han producido misteriosas muertes más de una década atrás, donde caen víctimas de una vieja maldición...etc. etc. ¿Suena familiar? Lo es. Se ha hecho, en mis cálculos, unas 5 mil veces. Pero una cosa es la imitación y otra es la MALA imitación. Veamos. El "gran misterio lenca" que los "indios" (¡usan SAYONES FRANCISCANOS!) han protegido por 200 años es el de las "Almas de la Media Noche". ¿Cómo sabemos esto? Porque el protagonista hace una búsqueda en Internet (ni siquiera en Google...), y descubre... (Música de suspenso) que el lenca aparentemente sólo es idioma español ESCRITO AL REVÉS. Así, Almas de la Media Noche en lenca se escribe "ehcon aidem aled samla". No logro entenderlo. ¿Por qué en un país tan rico en leyendas y tradiciones (lean aunque sea Cuentos y Leyendas de Honduras) sintió el guionista la necesidad de inventar una historia tan boba, planteada en términos TAN bobos, y con indígenas "lencas" encasquetados en SAYONES FRANCISCANOS, con aspecto de bobos? ¿Mencionamos ya los SAYONES FRANCISCANOS? ¿La edición? La película corre por 2 horas y 5 minutos, fácilmente media hora más de lo que debería, evidenciando un perezoso e incompetente trabajo de edición. Al ver Almas de la Media Noche, uno no puede dejar de entristecerse pensando en lo que, con tanto dinero, publicidad y apoyo tanto del Estado como de empresas privadas, habría hecho un verdadero cineasta como Sammy Kaffaty, o directores actuales como Francisco Andino, Katia Lara o Hispano Durón (cuya dirección de cine es afortunadamente mejor y más atrevida que su crítica de cine). Nunca lo sabremos. Proyectos como Almas de la Media Noche logran ese tipo de apoyo, justamente, porque son inofensivos e idiotizantes. Y eso sólo lo hace triste, hasta la frontera con lo patético. Por considerar al público imbécil, y por sus carencias técnicas en todo sentido, El Mounstruario le da una calificación de 3 de 10 a Almas de la Media Noche. Personas que busquen y quieran ver y apreciar cine hondureño harán mucho mejor en obtener No Hay tierra sin dueño, de Kaffati, Corazón Abierto, de Lara o Voz de Ángel, de Andino, quienes hacen BUENAS películas con las mismas dificultades que Fanconi, pero menos dinero. Almas de la Media Noche es, en nuestra opinión, una lamentable excusa de cine formulaico o, cómo dirían los lencas: ADREIM ANU SE. Juan Rayo
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