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El teatro y la realidad
![]() Eduardo Bähr En ocasión de recibir la Corona de Oro, José Miguel Gómez por parte de Fundación para
el Museo del Hombre Hondureño, 2006. Se denomina teatro (del griego Theatrón, "lugar para contemplar") a la rama del arte escénico, relacionada con la actuación, que representa historias frente a una audiencia usando una combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo. Es también el género literario que comprende las obras concebidas en un escenario, ante un público. El Día del Teatro se celebra el 27 de marzo. El teatro también toma otras formas como la ópera, el ballet, el mimo, el teatro kabuki, la ópera china y la pantomima.(Web) En la REALIDAD sucede lo mismo. Cada ser humano, en su mundo, se dedica a contemplar la "actuación" de los demás ante las circunstancias de la vida y desde un plano convenientemente individualista. Las historias de la vida real pueden tener matices un poco menos dramáticos que la vida del escenario, pero no por ello menos convincentes: niños que "actúan" (en lo sucesivo sin las comillas. N. del A.) que están pidiendo en las calles, niñas que actúan que se están prostituyendo para sobrevivir, mujeres que actúan que son agredidas y maltratadas por sus machos maridos -a los que aman con más vehemencia que en la última telenovela-; maridos que se ufanan de golpear a sus indefensas y sumisas mujeres y que dicen en voz baja monólogos excepcionales acerca de cómo se preparan para sacar a luz al otro yo que tienen escondido en el clóset. Individuos desesperados y desalmados que actúan con cierto realismo cómo le cortan la cabeza a cualquiera para robarle la gorra o el teléfono móvil; funcionarios circunspectos que actúan de manera contundente cómo pasar cuatro años actuando a que actúan que trabajan; poderosos políticos que actúan, para adoctrinamiento electoral, cómo se debe meter en la cabeza de la gente pobre que debe dejar de ser pobre, con la ayuda de doctrinas religiosas algunos de cuyos guías actúan la manera más fácil de utilizar los diezmos para dejar de ser pobres. Patriotas gobernantes que actúan de la mejor manera cómo orientar sus políticas económicas para que suban las tasas de la miseria en consonancia alícuota con el crecimiento -actuado, por supuesto- de los ricos cada vez más ricos. Maquinaria mediática que actúa a informar con programas televisivos simpatiquísimos del denominado "periodismo de alcantarilla"; orientadores de la prensa escrita que actúan a formar y educar desde el llamado "periodismo de orilla"; dueños de medios que desde su fundación están dedicados a actuar que educan y alfabetizan a un pueblo que según la Carta Rolston, está "embrutecido por el alcohol". Pobres que actúan que no tienen que darle de hartar a sus hijos; mercaderes que actúan a bajar el precio de la comida, hospitales que actúan a curar a los menesterosos, escuelas que actúan a liberar a sus pupilos y a los propios maestros. En fin. Enamorados que actúan a amarse los unos sobre los otros como un ejercicio sano del poder (masculino). Poderosos que actúan desde hace cinco siglos cómo amar al prójimo como a sí mismos. ![]() Eduardo Bähr recibiendo el pergamino "Corona de Oro, José Miguel Gómez" La audiencia, los discursos, los gestos, la escenografía, la música, los sonidos y los espectáculos también son desarrollados con profesionalismo envidiable en la vida real: La audiencia que actúa a que entiende lo que sucede; los discurseros que actúan a que están elaborando sus mensajes con extrema sujeción a la verdad; las escenografías ambientadas tal vez en exceso con olores nauseabundos en miles de barrios donde se actúa a que no hay agua y en exceso olorosos a cobre molido en las ventas de comida chatarra. La música con su efervescente mensaje, casi poético, dedicado a la juventud con el lema universal "ponete, perra pa que perreemos"; los sonidos divinos de la orquesta sinfónica de las calles en sus solos para claxón y los espectáculos diarios de los políticos, que actúan a convencernos de que no son los enemigos por los que votamos hace apenas cuatro años. El teatro como se ha podido observar, constituye un todo orgánico en el que sus diferentes elementos forman una parte indisoluble. Aquí, en el cuarto mundo, ese todo orgánico se llama país y dentro de él, los ciudadanos están cada día más satisfechos por la irreversible privatización de la tierra, el fuego, el agua y el aire, debido a que los directores escénicos les han dicho que la gran obra hondureña mejorará sus vidas y sus niños comerán, tendrán salud y crecerán con dignidad. Esos elementos, no obstante, poseen cada uno características y leyes propias y, en función de la época, de la personalidad del director o de otras circunstancias, es habitual que se conceda a unos u otros mayor relevancia dentro del conjunto y es por eso que se actúa a que los funcionarios, tanto de la estructura interna del teatro como en sus repercusiones y relaciones exteriores son capaces y progresistas. Las obras dramáticas se escriben en diálogos y en primera persona, en los que existen las acciones. En el teatro de nuestra REALIDAD predomina el monólogo interior, porque es el más adecuado para establecer comunicación con las mayorías. En la tradición occidental, el texto, la obra dramática, se ha considerado siempre la pieza esencial del teatro, llamado "el arte de la palabra"; por ello constantemente se escriben piezas de oratoria encaminadas a convertirse en la epifanía del pensamiento y la filosofía de "lo catracho"; reconocidos intelec-cuáles escriben sesudos artículos periodísticos que darán galardón a la magnificencia del lenguaje y son publicados libros, sobre todo en poesía, en los que se actúa a que la fama puede tener también mínimos visos de mediocridad, aunque en el teatro de la vida nadie pueda ser contaminado por tan usada enfermedad, debido a la simple razón de que los millones de lectores no saben cómo leer. A este respecto deben hacerse, no obstante, dos consideraciones: en primer lugar, el texto no agota el hecho teatral, pues una obra dramática no es teatro hasta que se representa, lo que implica como mínimo el elemento de la actuación; en segundo lugar, son numerosas las formas dramáticas arcaicas y los espectáculos modernos que prescinden por completo de la palabra o la subordinan a elementos como la mímica, la expresión corporal, la danza, la música, el despliegue escénico. Así es como el "teatro Honduras" tiene su propia dinámica de dramaturgia contemporánea, que consiste en actuar la obra mientras se escribe o mientras se improvisa. La mayoría de los grandes dramaturgos de todos los tiempos, desde los clásicos griegos al inglés William Shakespeare, el francés Molière, el español Pedro Calderón de la Barca o el alemán Bertolt Brecht, basaron sus creaciones en un conocimiento directo y profundo de los recursos escénicos e interpretativos y en una sabia utilización de sus posibilidades. Al respecto, nuestros sabios directores han hecho todo el espectáculo basados en una simple premisa, el de sus propias posibilidades,lo anterior libera a los actores y actoras para que actúen de vez en cuando a que protestan por su situación, y esto derrama inmediatamente en aplausos y gritería de furiosa felicidad por parte de los espectadores, sobre todo en los estadios. Hay dramaturgo cuyos personajes protagonistas se ven enfrentados a las dificultades de la vida cotidiana, movidos por sus propios defectos, hacia desenlaces donde se hace escarnio de la debilidad humana, sobre todo a sus espaldas. Es lo que se ha dado en llamar COMEDIA, de la que somos fieles espectadores y casi todos actores hasta llegar al sublime grado de la caricatura, la carcajada (ver como epítome en la Web elmounstruario.com) y la felicidad extrema. Según la definición griega clásica, DRAMA es la forma de presentación de acciones a través de su representación por actores y actoras y por medio del diálogo. El tono de la obra dramática puede ser tanto trágico como cómico y es por eso que el calendario de nuestro teatro está dividido en tiempo para reír y tiempo para llorar; aunque a veces toque reír sólo a unos pocos y lo demás a casi todos los espectadores hasta la cuarta generación. Hay, por supuesto, un genuino "teatro trágico" del que los espectadores hondureños preferimos ver en los cintillos periodísticos, en las pantallas del televisor y en la mezcla del agua sucia de la lluvia el vivo color de la sangre en su camino hacia el desagüe. El crítico Martin Esslin, convirtió la expresión "teatro del absurdo" como título de un libro de 1962. Esslin consideró que este teatro daba expresión artística al concepto filosófico de Albert Camus de que la vida es inherentemente absurda. "Es una modalidad dramática -dijo- que se rige por los principios existencialistas expresados en términos absurdos". De ese teatro jamás los hondureños podríamos acostumbrarnos, puesto que no hay nada de absurdo en que la filosofía educativa del espectador sea la de la telenovela y la del fútbol y nada de absurdo tiene el que un puñado de léperos actúe su obra con la intención de que una mayoría de espectadores crea que se divierte con la vida que le han impuesto. El teatro del absurdo se caracteriza por tramas que parecen carecer de significado, diálogos repetitivos y falta de secuencia dramática que a menudo crean una atmósfera onírica, con lo que se prueba que la esencia de lo catracho nunca será absurda puesto que inherentemente nada aquí carece de significado, nada es repetitivo y todo es una magnífica y esplendorosa atmósfera sublime y onírica. Únicamente me faltaría mencionar, dentro de la extensa gama de expresiones del teatro, a una muy cercana a nuestra diaria actuación en la vida diaria real y de la que Fernando de Rojas, autor de La Celestina, hace más de seiscientos años dijo: "Otros han litigado sobre el nombre, diciendo que no se había de llamar comedia, pues que acababa en tristeza, sino que se llamase tragedia. (...) Yo, viendo estas discordias, entre estos extremos partí agora por medio la porfía y llamela TRAGICOMEDIA." En el centro del honor de recibir esta noche la presea CORONA DE ORO JOSÉ MIGUEL GOMES, 2006., debo mencionar que el teatro únicamente me ha producido enormes satisfacciones. La satisfacción de tener amigos de envidiable talento artístico y gran calor humano como Lucy Ondina, Alma Caballero y Saúl Toro y la enorme satisfacción de estar esta noche con ustedes, que son el motivo de mis más fuertes sentimientos fraternales y cariñosos, en esta prestigiosa casa de atesoramiento cultural como lo es el edificio y la Fundación para el Museo del Hombre Hondureño y sus ilustrados y visionarios dirigentes que tal vez están pensando -y sirva esto, con todo respeto, como mi aporte risueño para este solemne acto- en organizar la Fundación para el Museo de la Mujer Hondureña. Gracias. ![]() Galardonados e invitados de la noche, de izquierda a derecha: Juan Manuel Posse, Lucy Ondina (corona de oro), Saúl Toro (corona de oro), Alma Caballero (corona de oro), Enrique Aguilar Paz, Eduardo Bähr (corona de oro) Desde ElMounstruario.com felicitamos a tan distinguidos artistas por su trayectoria.
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