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CLIENTELISMO Y CORRUPCIÓN
Es importante para la mente independiente y crítica, tener una noción de la vida política del lugar donde vive, conocer sus expresiones e identificar sus prácticas negativas. Y en un país como Honduras, donde las prácticas políticas negativas navegan a sus anchas, ante la complicidad de los empresarios y la mirada impotente de las mayorías no representadas, es imperante que los jóvenes entiendan, participen y pidan cuentas. Estamos escuchando permanentemente en los medios de comunicación términos como corrupción y clientelismo, conceptos que forman parte de lo que anteriormente mencionaba como prácticas políticas negativas. Todos los días escuchamos denuncias de corrupción y de clientelismo político; y aunque sabemos que son expresiones que denotan la crisis socio política del mundo, difícilmente nos detenemos a analizar su significado. Incluso, a veces, los podríamos ver como sinónimos. No lo son, pero permanentemente se dan la mano por debajo de la mesa. La intención de este ensayo es justamente dar una breve reseña de lo que se conoce como Clientelismo Político y Corrupción. Clientelismo
"Clientelismo" es un tipo de relaciones que se basan en el intercambio de favores entre dos personas en posición desigual, cada una de ellas interesada en buscar un aliado más fuerte o más débil. Cuando se produce una modernización desequilibrada, la fragmentación de las clases sociales impide la formación de demandas colectivas. El individualismo no surge solamente de la penuria, sino también de la abundancia, como ésta, al llegar de repente a una sociedad marcada por el clientelismo, crea nuevos privilegios y nuevas discriminaciones. El clientelismo tiene al menos tres características básicas. En primer lugar existe desigualdad entre las partes pues hay asimetría de poder y disparidad en el control de los recursos. Segundo debe haber reciprocidad inmediata pues cada parte espera un beneficio inmediato de su relación. Y por último hay una dependencia en el vínculo, pues cada persona dentro de la relación clientelista depende de la lealtad del otro. Al lado de las estructuras formales del sistema político sobreviven las relaciones informales de las redes clientelistas. Las mismas estructuras políticas modernas (partidos, sindicatos, burocracia) pueden asumir la tarea de la mediación clientelista. El clientelismo político del mundo contemporáneo se inicia con la politización de la sociedad y con la inserción, casi siempre pasiva, de las masas dentro del Estado. El nuevo clientelismo es entonces la manera con la que los hombres de los aparatos (los políticos de profesión) distribuyen recursos públicos y favores a cambio de apoyo electoral, es decir, utilizan patrimonialmente las instituciones para fines particulares. La oferta consiste en bienes individuales como puestos de trabajo, pensiones para jubilados o enfermos, subsidios, vivienda, etc. En el nuevo clientelismo la oferta sigue concretándose en favores de distinta índole, la demanda se concreta por su parte en el apoyo a los políticos de distintos niveles. El clientelismo produce consenso, entendido como apoyo concedido, a una elite política, pero no produce legitimidad, entendida como adhesión ideal al régimen político. El clientelismo impide entonces la maduración de una conciencia política y de formas colectivas de solidaridad. Corrupción
El enlace entre bienes públicos e intereses privados ha abierto a la larga la puerta a la corrupción. La corrupción tiene un amplio campo de acción también en las licitaciones de las grandes obras públicas asignadas a privados por el gobierno. La corrupción es el fenómeno por medio del cual un funcionario público es inducido a actuar de manera distinta a los estándares normales del sistema para favorecer intereses particulares a cambio de una remuneración. Corrupto es, por lo tanto, el comportamiento ilegal de aquel que ocupa un rol en la estructura estatal. La corrupción tiene al menos tres características. Es ilegal, pues choca con normas legales; es ilegitima, pues choca con normas sociales y costumbres; y es ilícita, pues choca con las normas éticas. La corrupción, definida como "intercambio de favores" necesita de cuatro elementos constitutivos.
Cualquier evaluación del papel de la corrupción en las economías del mundo debe abordar también sus dimensiones políticas que incluyen las actividades corruptas en sí mismas, la corrupción como una cuestión política y la salud general de la política de una nación. La corrupción plantea importantes preguntas políticas acerca de las relaciones entre Estado y sociedad y entre riqueza y poder. La importancia del criterio de la legalidad, es decir que: " la corrupción es una forma particular de crimen y corrupto es aquel que – político o burócrata – se desvía de los deberes formales, jurídicamente definidos, vinculados a su cargo o viola las reglas establecidas para el ejercicio de la autoridad pública". Gianfranco Pasquino (1969) A manera de resumen, tanto el clientelismo como la corrupción no son más que dos de los tantos males políticos con que se enfrentan los sistemas democráticos, donde unas minorías son elegidas para tomar decisiones que atañen al resto de la sociedad. Muchos expertos afirman que la corrupción, por ejemplo, es un mal inherente a la democracia, y aún más en los sistemas donde existe una baja fiscalización de la sociedad a las actividades estatales. Siendo así, la única forma de controlarla es fomentando el interés de la sociedad en informarse, participar y pedirle cuentas a sus gobernantes. Aporte de: Caburní, miembro de los foros de Cazadores de Mounstruos.
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