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Eduardo Bähr: Carta a Victor Ney
Fotografía barroca para reducir la pobreza Víctor: No sé si en este momento estás con tu cámara viendo qué ves y que agarrás o si estás friendo trocitos de tiburón con hierbabuena para tus invitados. Pero intuyo que hoy vas a estar en la Alianza Francesa porque me dijeron que tenés una exhibición de tus fotografías más representativas y que corresponden a un trabajo de más de diez años.
Homologaste el color para tener unidad en fotografías que son de momentos diferentes y como te gustan los contrastes desde las sombras, que son los más difíciles de lograr, te salieron unas definiciones perfectas, desde una proposición barroca muy a la altura de la calurosa belleza de nuestro país. Los que no conozcan Tegucigalpa y Comayagüela van a tener que atarse a la visión personal que tenés de la cotidianeidad, para que no sigan viendo sin ver la belleza que hay en las cosas simples, la naturalidad y honestidad que pueden poner en las fotografías personas comunes, sin ínfulas ni poses... ![]() "Para que no sigan viendo sin ver la belleza que hay en las cosas simples..." Tu país no ha cambiado mucho, tal vez si hablamos de cambiar para atrás entonces sí ha cambiado su poquito, pero en general está como vos lo amás. Acabamos de pasar el gobierno abrumadoramente corrupto de Maduro, Lobo y Callejas y parece que ya nos metimos otra vez en camisa de once varas. Quizá lo mejor sería decirle a esa gente bella y sencilla que aparece en tus fotografías que se gobierne sola. Ese Rey del Torno, el de la pañoleta blanca en la cabeza, el tuvo un accidente que lo dejó en una silla de ruedas, ese sería un presidente cachimbón, si no mirale la natural arrogancia y seguridad que le captaste con tu lente. Cómo se nota que puede darle trabajo a medio mundo sin prometérselo. Pero la gente, como te decía, sigue igual. No le gusta que uno diga las cosas por su nombre y con los nombres de los corruptos, tal vez por cierta cobardía consuetudinaria o porque cree que los cambios de gobierno no son para hacer progresar al país sino para cambiar a una chamba mejor, para alimentar el partidismo y para dejar que una minoría corrupta se enriquezca hasta la saciedad, sin hacer una sola denuncia y sin bosticar palabra. De seguro que esas bellas jóvenes que están en tus fotografías vendiendo horchata y flores para sobrevivir harían un verdadero papel de representantes en el Congreso, porque la mayoría de las que están allí sólo pasan dándole gracias a Dios por tener la suerte de ser diputadas, sin hacer nada por las propias mujeres y pintándose la cara de rojo o azul. Sólo unos cinco o seis diputados tratan de presentar proyectos que beneficien a la población mayoritaria pero parece que la famosa gaveta de las leyes y proyectos engavetados se está ensanchando. Mirá esos niños que aparecen en tus fotografías...Nadie hace nada por ellos y por ellas. A veces los usan para poder salir en los periódicos, porque ellos siempre tienen esas bellas caras iluminadas, tal como las lograste con tu lente, pero en general pasan a la buena de Dios, que más bien es a la mala...Mientras tanto sus padres, si es que los tuvieron, deben andar por allí emborrachándose, buscando trabajo o esperando otros cuatro años para ir a votar por sus propios enemigos. Es algo así como la justicia divina, compañero, porque lo que es la justicia terrenal es fácil de colegir. Hoy mismo en esta fecha de tu exposición salió en los periódicos una declaración divertidísima de los magistrados de las cortes supremas de todo Centroamérica. El párrafo medular dice: "La existencia en cada país de leyes modernas y semejantes con los otros países de la región es un vehículo tendente a asegurar el respeto de la propiedad, de la autonomía de la voluntad, del cumplimiento de derechos y obligaciones, el impulso hacia el crecimiento del sector privado y la expansión del comercio; promoviendo nuestra integración económica y la conjugación de esfuerzos para obtener mejores beneficios de la apertura de nuestras economías y mercados..." Es una página completa pero en ningún momento, en ninguna letra, se habla de la gente que vos estás fotografiando: del campesino que aparece, en una composición fotográfica extraordinaria, junto a las cribas de la broza minera de Santa lucía, con los tallos secos y quebrados del maizal; de ese Atlas hondureño, obrero con su peso sideral a cuestas; del señor llamado Margarito cuya mano parece, en contraste con la belleza y serenidad de su rostro, una garra que sale del ramo de flores del campo; del que va con su carga de gallinas como alejándose de la Western, para que no le roben el cuarenta por ciento de la remesa de su pobreza. De ninguno de ellos hablan. La gente, según se ve, no es el objetivo de la justicia. Tal vez el objetivo de la justicia sea nada más la prestidigitación de las cartas de libertad para los corruptos, que son tiradas a la garduña como cartas de baraja. Ese párrafo es tan lindo que con seguridad fue redactado por la presidenta de nuestra casa de la justicia. ![]() "El anciano de la manzanilla podría ser un excelente diputado..." ![]() "Por eso me gusta como sacas belleza de tanta pobreza..." ¿Y el nuevo poder?, ¿ya empezó su propia estrategia para terminar con la pobreza? Parece que no. Debe ser que están esperando a que se ordene el asunto ese del nepotismo; a que terminen de decir, en el sopor de una victoria etílica, "Tenemos el poder"; a que se sepa qué es ese adefesio que se ha dado en llamar "poder ciudadano" o a que se defina quién es el dueño del fantasmal Jet del aeropuerto y a dónde fue a parar la droga. Tal vez nosotros estamos esperando a que se conforme la verdadera personalidad de nuestro gobierno, una mezcla de Chávez con Rosuco. Menos mal que ya no pueden decirnos comunistas, compañero...Pero que se cuide el padre Tamayo, porque ahora el sambenito es "ecologista", o defensor de derechos humanos. Menos mal que en esas fotografías tuyas aparecen todos los iconos del poder a la espalda de las Marchas por la Vida y que es esa gente que fotografiás la que defiende tanto la vida del bosque como la vida de los defensores de los derechos humanos. Por algo Tamayo decidió hacerse hondureño. A lo mejor ya sabía que somos los mismos comedores de pupusas aquí y allá y que la única diferencia es que aquellos tienen que rebuscarse por un "cuarter" de dólar para pagarlas y aquí hay que andar detrás de los tostones. Lo que parece que no sabemos es que con los beneficios que ofrecen los tratados de libre comercio vamos a terminar comiendo pupusas importadas. Todas estas fotografías tuyas son verdaderas obras de arte, querido Víctor. Uno se queda mudo viendo la belleza de esa niña ojos color de miel y la belleza artística intrínseca de El otro cielo, que aparece en los charcos. Hasta de la apestosa quebrada La Orejona sacaste belleza y eso que lo que aparece allí como espuma de plata no es más que el residuo venenoso de los químicos de la Dinant, con toda la impunidad que sólo se le puede adjudicar como deferencia patriótica al multimillonario tío Mike y su familia. Definitivamente, la belleza que vos sabes sacar de un realismo muchas veces crudo no es contradictorio en relación con las vanguardias. Y si no, allí están los fotógrafos y fotógrafas actuales y los clásicos, los mejores de ellos barrocos. Clásicos fotógrafos alemanes del contraste en las sombras como Bernd y Hilla Becher entre muchos de gran calidad allí, en Francia, en España... y para qué hablar de los maestros pintores como Ribera, Velásquez que suelen ser los referentes artísticos de la fotografía. Allí está Balthus; allí está Morandi para demostrarlo. Y qué te parecen Paul Cezanne y don Francisco de Goya. En fin...Que me dijeron que esa exposición tuya va a estar buena... ¿Sabés qué, Víctor Ney? Allí voy a estar para darte un abrazo. Eduardo Bähr, abril 2006
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